Una Nueva Era comienza a desarrollarse paulatinamente, mientras los líderes religiosos más “conservadores-dogmàtico-jerárquicos” declaraban y sentenciaban como San Agustín que dentro del ser humano no es posible encontrar la fuente de lo que se debe creer”. Él dice: "No creería en el Evangelio, si la autoridad de la iglesia católica no me moviera a hacerlo." [1]Por otra parte líderes espirituales “liberales-filosóficos” como Fausto el maniqueo planteaba que todo lo que como maniqueos van a aceptar y admitir es lo que puedan comprender (gnosis). No obstante estos planteamientos maniqueos a menudo se tiende a achacar a los maniqueos una cantidad de principios derivados de fuentes conservadoras, ligadas a las palabras de San Agustín, pero el maniqueísmo fue una religión espiritual, interior, Una religión cuyo santuario era el corazón, la inteligencia, cada hombre, y cuya expresión más recurrente son las oraciones e himnos. [2]
Esta lucha se plantearía en la historia bajo diversas formas, por ejemplo: jesuitismo-masonería.
En los albores del renacimiento, todavía en la edad media el místico Meister Eckhart da cuenta de una evolución en la comprensión de la espiritualidad, él dice que los seres nos hacemos UNO en el acto de amar, de hacer el bien, en el acto de comprendernos, nos hacemos uno y sentimos como fluye en nosotros la presencia de lo divino [1]...
Para Eckhart buscar el Reino es buscar esa integridad interior donde somos uno con nosotros mismos, con el prójimo, con el universo, y con Dios. Es recuperar la chispa perdida, reunificar lo dividido por el pecado y la mentira. El Reino y la lucha por un mundo más justo tiene que enraizarse en un corazón humano libre de dualismos, divisiones y desigualdades. Y para que eso se haga posible, el ser humano necesita redescubrir su ser verdadero como portador de la presencia de Dios en medio del mundo, fruto de la encarnación de Cristo. Para el Maestro la verdadera y nueva experiencia mística parte no de un alejarse del mundo, sino de un descubrir a Dios totalmente presente en el mundo. [2]
Según Eckhart la mayoría de nosotros se siente más vaso de barro que portador de lo divino, pero lo maravilloso es que somos las dos cosas. El regalo de la vida de Dios lo llevamos en la fragilidad de nuestra humanidad. El tesoro del Verbo se hizo carne y sigue encarnándose hoy en el corazón humano” [2]
Como partícipes de la obra creadora de Dios, somos también, junto con todo ser viviente, la tierra por donde fluye la presencia real de Dios como un río. La gracia del bautismo cristiano destapa o despierta en nosotros la experiencia activa y consciente de una presencia latente” [2]
El amor es sencillamente volver a des-cubrir nuestra integridad original, nuestra Verdad original y reconocerla y valorarla en el prójimo también. Una vez descubierta esta Verdad, ya no es necesario taparnos con máscaras falsas y escondernos con Adán y Eva en el jardín, ni es necesario competir con esa integridad y Verdad en el otro. Es el tesoro de la vida, escondido en nuestro frágil vaso de barro. Es el reflejo del rostro de Dios, bajo múltiples manifestaciones. Es el eco de Dios que resuena en nosotros: “¡Yo soy!” “¡Y tú también!” [2]
En la mística de Eckhart hay que pensar en un entendimiento, iluminado que supera la razón humana para dejarse inspirar por la inteligencia divina. Pues en el alma hay una potencia a la que no afectan ni el tiempo ni la carne; fluye del espíritu y permanece en el espíritu y es completamente espiritual. Dios se halla en esa potencia tan reverdecido y floreciente, con toda la alegría y gloria, como es en sí mismo. [3]
En la antroposofía pareciera haber un renacer y una renovación de esta vertiente liberadora, toman cuerpo en ella tres impulsos libertarios de la espiritualidad occidental: el impulso cristiano, el impulso rosacruz, y el impulso maniqueo [4]El impulso cristiano consiste en hacer asequible a la facultad del entendimiento o razón que la humanidad debería haber desarrollado suficientemente en el período comprendido entre la Grecia Clásica y los finales del Renacimiento – una primera presentación, global, orgánica y significativamente integrada de la realidad entendida como un todo viviente, constituida por multitud de consciencias de todos los ´órdenes y niveles, todas ellas interrelacionadas por un propósito y una función común, que es la finalidad que les ha otorgado su creador, el Logos o Verbo, al que nosotros los cristianos solemos designar bajo el nombre de Cristo.
La antroposofía, hace posible, por primera vez que toda la humanidad pudiera tener un acceso factible, práctico y aplicable a las necesidades y a los retos de la vida cotidiana, del impulso definitivo en la evolución humana, que emanó del Cristo, mediante su encarnación como hombre y, sobre todo, por su muerte en la Cruz y por la metamorfosis y transubstanciación cósmica que este hecho sublime posibilitó.
El impulso rosacruz consiste en el trabajo alquímico, convertido ahora en una forma habitual de posicionarse en nuestra realidad habitual cotidiana centrado en la sensibilización ética, en el amor activo que permite su auténtica transformación y transubstanciación. Es así como la propia humanidad ha de ir incidiendo, progresiva y crecientemente, sobre su medio ambiente evolutivo, conformando la realidad de acuerdo a los propósitos de su hacedor renacidos en el ser humano y florecidos en el amor.
El impulso maniqueo consiste en la transformación y transubstanciación de las entidades espirituales opositoras a la evolución, lo que se ha venido designando como Mal. Vale decir enfrentar y rescatar a los seres caídos, es un impulso terapeuta altamente espiritual, se requiere de gran coraje y la presencia de los dos impulsos anteriores.
En la actualidad la primera finalidad debería tener ya un alcance mundial universal, la segunda un alcance restringido a una elite auto-definida de seres humanos, especialmente involucrados y conscientes, la tercera corresponde a una muy pequeña minoría, integrada actualmente por individuos especialmente evolucionados y de importante trayectoria espiritual. [4]
Referencias:
[1] http://wn.rsarchive.org/Books/GA007/English/GA007_Meister.html
[2] Sobre el maniqueísmo y otros ensayos. Henri-Charles Puech.
[3] http://members.fortunecity.es/mariabo/maestro__eckhart.htm
[4] http://74.125.113.132/search?q=cache:Lpm1JOKcabYJ:www.marianistas.org/espiritualidad/el_maestro_eckart.rtf+Eckhart+dios+y+yo+somos+uno&cd=9&hl=es&ct=clnk&gl=cl
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